Y es que, qué es el tiempo?. "El tiempo es la duración de las cosas sujetas a cambio o de los seres que tienen una existencia finita"; bueno, eso dice el diccionario. Para mi el tiempo algunas veces lo es todo y otras veces es nada, algunas veces lo soluciona todo y otras lo destruye; pero sea dicho tiempo una duración de las cosas o seres, una nada o un todo, un destructor o un salvador; es, sin lugar a ninguna duda, parte de nuestra vida y no una parte cualquiera si no una parte definitiva.
El tiempo nos hace cambiar física y mentalmente, nos hace evolucionar, perdernos, encontrarnos, volvernos a perder para al final volver al camino que siempre tuvimos en nuestras narices.
Tiempo puede ser una hora, un segundo, un día, un año, diez años, una eternidad o simplemente un momento en el que el mundo deje de girar.
365 días pueden ser un largo periodo de tiempo pero así mismo pueden ser un periodo muy corto. En 365 días un bebé aprende a caminar, aprende a decir algunas palabras, aprende a comer comida solida, aprende como ser malcriado, aprende quienes están a su alrededor y lo aman, aprende a amar y por supuesto; aprende cosas incalculables e invaluables. Entonces, si un niño puede aprender todo eso en ese periodo de tiempo, un adulto puede aprender la misma cantidad de cosas importantes y trascendentales acerca de la vida.
En 365 días yo he empezado y he tenido un largo viaje no solo fuera de mi pequeño mundo si no también dentro de mi gran universo. En este tiempo he aprendido a caminar por mis propios medios sin ninguna mano que me pueda ayudar y conducir; he aprendido muchas nuevas palabras en mi idioma y en otros idiomas; he aprendido una cantidad incontable de lecciones de vida y antes que nada, he aprendido quien está conmigo, quien me ama, quien merece y quien no merece a pesar de seguir aquí.
365 días han sido inesperados e increíbles; han sido días para saber algo nuevo con cada tick tack del reloj; han sido días para entender cosas que antes creía imposibles; días para comprender el poder de las palabras y de los sentimientos; días de cambios constantes en la forma de percibir las reacciones; días de subidas y bajadas como una montaña rusa; días para ser buena y mala; y han sido días suficientes para conocerte como ser humano. Y qué clase de ser humano he conocido? Uno bueno, uno malo, uno vulnerable, uno inteligente, uno cariñoso, uno confuso, uno inmaduro, uno al que no le importa, uno al que le importa, uno maravilloso y uno en un millón.
Sin embargo, en realidad no es necesario etiquetar a las personas en una de las categorías mencionadas anteriormente porque cada ser humando tiene, o tenemos, un poco de todas dependiendo del día, la persona y el momento. Y 365 días han sido tiempo suficiente para probar un poco de cada una de tus caras, han sido tiempo suficiente para extrañar, amar, dejar de amar, volver a amar, soñar, llorar, enojarse, reírse duro, despacio, respirar hondo, tener paciencia, revaluar, valorar, hacer promesas que nunca cumples, lanzarte a un abismo que no tiene un colchón de rosas en el fondo, gritar, sorprenderse, maravillarse y sobretodo agradecer.
365 días han sido tiempo suficiente para comprender y entender que aquellos ojos que viste en el día uno son esos mismos ojos que quizás conociste mucho tiempo atrás en una vida que no creíste tuya. Esos mismos ojos que te paralizaron y te hicieron pensar en cuales habían sido los caminos recorridos por aquellas almas para llegar a este punto hoy y ahora.
365 días en un viaje que espero dure para siempre porque se necesitan muchos más días y mucho más tiempo para llenar toda una vida con nuevas experiencias, sensaciones, personas y ojos que solo imaginaste en otros 365 días que invertiste soñando con el día en que estos 365 días al fin llegaran.

No hay comentarios:
Publicar un comentario